Hay un arte que consiste en saber retirarse. Hoy en dìa parece no existir esto en la Televisiòn. Las mejores series se acercan a finales inciertos con tramas enroscadas que casi presentimos que ni ellos saben donde van a terminar.
Algunos ejemplos:
LOST: màs de una vez los productores han asegurado tener las respuestas y las soluciones para los problemas, pero cada vez aparecen nuevas lìneas dramàticas que parecen desembocar en un eterno alargue insoportable.
SOPRANOS: la serie màs grande de todos los tiempos sufre algo diferente a Lost: el final es inminente pero uno casi puede presentir la desilusiòn de un final demasiado prometido y alargado en el tiempo.
PRISON BREAK: aunque es una GRAN serie, se convirtiò en una parodia de si misma. Salen de prisiòn, entran a prisiòn... si te dieramos un perdòn del juez, nos dejarìas en paz?
Algunos grandes finales:
SEX AND THE CITY: el final de esta serie fue lo que la gente querìa. Simplemente se siguiò la lìnea que se venìa trabajando y Carrie volviò con MR. BIG.
M*A*S*H*: la comedia sobre la guerra de Corea, no fue muy popular en la Argentina pero el ùltimo capìtulo fue lo màs visto en la televisiòn norteamericana (sin con tar super-bowls).
Algunos malos finales:
SEINFELD: la sitcom màs hilarante de todas cerrò con un capìtulo que le hizo a los espectadores sentirse casi ridìculos en interesarse en esos personajes por diez años.
FRIENDS: demasiado alargado, tal vez anunciado demasiado pronto, y con demasiado circo en torno al capìtulo final.
Cambiando de tema pero no demasiado: Merlo se fue de Racing, club donde le hicieron una estatua habiendolo sacado campeòn despuès de 35 años. Volviò, le fue mal y un poco se fue y otro poco lo echaron. Supongo que no hay que volver a un club donde te hicieron una estatua.
Nada màs.
Ryan O'Reily*
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